Escrito por Tendenzias

Placenta Previa – Qué es, síntomas y riesgos de la placenta previa

Cuando la placenta se sitúa más baja de su lugar habitual o normal, puede generar una serie de problemas como puede ser impedir que el feto descienda por el cuello uterino, provocando en la mayoría de las ocasiones, la realización de una cesárea de urgencia. Hoy vamos a dedicar este espacio a conocer todo sobre la Placenta Previa – Qué es, síntomas y riesgos de la placenta previa.

Qué es la placenta previa

Es una complicación que se produce durante el embarazo con un bajo porcentaje de afectación, situando este porcentaje en 1 de cada 200 embarazos.

La placenta es un órgano que se desarrolla al principio de la gestación, se trata de una especie de masa que se adhiere al útero mediante vasos sanguíneos y que es a través de ella como la mamá suministra tanto oxígeno como alimento a su embrión. Tras el nacimiento del bebé la placenta se deberá desprender y así se expulsará. Este proceso es común en todos las hembras de mamíferos salvo en los marsupiales y los nomotremas.

Si la placenta se desarrolla en la parte inferior del útero recibe el nombre de placenta previa. Ésta podrá causar hemorragias que pueden ser consideradas importantes, esto puede ocurrir durante todo el embarazo y mucho más durante el momento del parto, siendo considerados embarazos de alto riesgo. Existen distintos tipos de placenta previa, estos son:

  • Placenta previa total: Se produce cuando la placenta cubre o tapa totalmente el cérvix
  • Placenta previa parcial: Se produce cuando la placenta cubre o tapa parcialmente el cérvix
  • Placenta previa marginal: Se produce cuando la placenta está demasiado cerca del cérvix, sin llegar a tapar o cubrir ni parcial ni totalmente.

Síntomas de la placenta previa

Lo más habitual dentro de la sintomatología, cuando se tiene placenta previa es el sangrado vaginal, de forma repentina aunque no presentará dolor. Para saber si podemos sufrir esta complicación, la mejor manera de detectarla es por medio de ecografía. Ésta prueba se podrá conocer el estado y la posición exacta de la placenta.

En los casos de placenta previa, no será aconsejable una exploración vaginal, ya que puede provocar hemorragias importantes.

Por medio de controles que serán más periódicos que en el caso de un embarazo normal, se intentará llegar al final del embarazo, dándole al bebé la oportunidad de poder desarrollarse en el vientre de su madre hasta que termine de formarse. Si las hemorragias se ha detienen, el facultativo valorará la necesidad de realizar o no una cesárea. Pero si las hemorragias no han cesado durante el embarazo, lo mejor será realizar una cesárea, de esta forma evitaremos el sufrimiento fetal y correr el riesgo de perder al pequeño.

En la semana 20 de gestación, aproximadamente, mediante una ecografía se podrá observar la existencia o no de placenta previa. Sin embargo, según va creciendo el útero, la placenta en la mayoría de los casos, también se desplaza hacia arriba, alejándose del cuello uterino y de esta forma dejando el camino despejado para el momento del parto.

Pero si la placenta, una vez el útero se ha desarrollado, sigue situándose sobre el cuello del útero, por lo tanto taponando el canal del parto bien parcial o bien totalmente, entonce es cuando la cesárea será imprescindible.

Causas de la placenta previa

Es difícil saber cuál puede ser la causa exacta que provoca la placenta previa, aunque existen ciertos factores que se han considerado como factores de riesgo y estos son:

  • Mujeres de edad superior a los 35 años.
  • Mujeres que fuman
  • Haber sufrido distintos abortos o cesáreas, que haya provocado cicatrices dentro del útero
  • Haber sufrido en embarazos anteriores placenta previa
  • Fibromas en el útero
  • Tener antecedentes en casos de placenta previa
  • Embarazo múltiple
  • Técnicas de fertilización in vitro

Riesgos de la placenta previa

Todo dependerá del mes de gestación en el que nos encontremos, puede ser que en la segunda ecografía, la del segundo trimestre, haya mostrado una placenta previa. Todavía es pronto para preocuparse, ya que en la mayoría de los casos, según avanza el embarazo, la placenta sube hacia la parte superior del útero, alejándose de la zona peligrosa que es el cuello del útero. De esta manera el problema se resuelve sólo.

Realmente no podemos decir que la placenta se mueva, porque no es así. Nos referimos que a medida que el feto va creciendo, puede que termine alejada del cuello del útero, teniendo en cuenta que la parte superior del útero es donde se sitúan el flujo de sangre más rico y nutritivo.

Mientras que no existe hemorragias vaginales, no tienes que preocuparte, no obstante tu ginecólogo te llevará un control exhaustivo, realizando revisiones más periódicas y realizando seguramente mas ecografías para controlar esta anomalía.

Si la placenta en el tercer trimestre revela que el cuello del útero sigue obstruido total o parcialmente, o bien revela que se encuentra demasiado cerca del cérvix, habrá que tomar unas medidas adicionales como puede ser el reposo pélvico, o lo que es lo mimos, no puedes tener relaciones sexuales en lo que queda de embarazo.

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Deberás relajarte y descansar todo lo que puedas, evitar todo esfuerzo físico o cualquier actividad que pueda provocar una hemorragia, eso también incluye hacer ejercicios de gimnasia.

Si la placenta previa nos acompaña hasta el mismo momento del parto, será necesario realizar una cesárea. Esta será programada tanto si existe una placenta previa total como si es parcial, debido a que en el momento de parto, se puede producir una gran hemorragia por la dilatación del cuello uterino, motivo por el que se debe recurrir a la cesárea.

Si por el contrario te encuentra en el tercer trimestre de embarazo y empiezas a tener contracciones o a sangrar, rápidamente deberás acudir al hospital. Una vez llegues al hospital, el ginecólogo valorará la intensidad de la hemorragia y el estado de madurez del feto, es decir, el tiempo de gestación.

Aquí influirán diversos factores, cuando se tiene un embarazo con placenta previa, las hemorragias son habituales y peligrosas. Éstas se producen cuando el cuello del útero se acorta o se dilata, por muy poca variación que haya, los vasos sanguíneos se romperán y provocarán una gran hemorragia.

Un parto en el que exista hemorragia, puede provocar que la sangre de la madre y la del feto se mezclen, si hay conflictos de RH, es decir, cuando la mama es RH- y el feto RH+, la mamá necesitará una inyección de inmunoglobulina RH. Estos efectos colaterales, se debe a que un factor RH + es interpretado por un RH- como un elemento invasor y será tu propio cuerpo el que desarrolle anticuerpos, no para este bebé, sino para un segundo bebé, pudiendo tener la peor de las consecuencias, el aborto.

En caso de bebés prematuros, sólo se realizará la cesárea en caso necesario, donde si llevas menos de 34 semana de gestación, te podrán administrar corticosteroides, con el fin de acelerar la maduración pulmonar de tu bebé y así prevenir futuros problemas en caso de ser necesario un parto prematuro.

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Hoy hemos visto en EmbarazoRossa, la importancia de una detección precoz de una placenta previa, los cuidados que deberás tener y como abordar las dificultades que conllevan un embarazo de este tipo, aunque también como hemos visto, con resultados excelentes.

Si quieres seguir indagando sobre estos temas que tanto nos interesa, te dejamos a continuación unos enlaces que seguro te van a interesar:

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