Escrito por Tendenzias

Las mujeres pobres tienen mayor riesgo de morir durante el parto

Según el informe Salud materna y neonatal publicado por Unicef,  las mujeres de países en desarrollo tienen 300 veces más de posibilidades de morir durante el parto que las mujeres de los países desarrollados. Además, el estudio ha permitido conocer las posibilidades que tienen los niños de morir en el primer mes de vida, siendo en los países subdesarrollados 14 veces superior a la de los niños del primer mundo.

parto

El País, quien relata los resultados de este estudio, concreta también que en el tercer mundo, el riesgo que corre una mujer de morir por causas relacionadas con la maternidad es de 1 entre 76, mientras que la probabilidad de que ocurra lo mismo en los países desarrollados baja hasta la friolera de 1 entre 8.000. La mayoría de los en comparación con la probabilidad de 1 entre 8.000 en los países desarrollados. La gran mayoría de los fallecimientos se producen en África y Asia debido a una mayor tasa de fecundidad, escasez de personal sanitario y la precariedad de los sistemas de salud.

Los diez países donde el riesgo de mortalidad materna es mayor son Níger, Afganistán, Sierra Leona, Chad, Angola, Liberia, Somalia, la República Democrática del Congo, Guinea-Bissau y Mali. Ocupar el primer lugar en el ranking, como es el caso de Níger, significa que una de cada siete mujeres tiene riesgo de morir en el embarazo o parto. 

Pero no todo son muertes, sino que también puede haber lesiones importantes. Este informe revela que por cada mujer que muere en el mundo, otras 20 sufren enfermedades o lesiones como consecuencia del embarazo o el parto, a veces con resultados graves y duraderos. El embarazo y la maternidad prematuros son otro peligro importante en la salud de las niñas.

Este estudio nos puede hacer reflexionar, una vez más, sobre lo afortunadas que somos las mujeres que vivimos en países desarrollados al ser respaldadas por un sistema sanitario con los recursos suficientes para atendernos cuando lo necesitamos. Al margen de nuestras quejas o las posibles mejoras, podemos tener un margen de seguridad que nos permita vivir con tranquilidad. Quizás debamos empezar a reflexionar sobre esto para trasladar después esta filosofía a nuestros hijos, quienes aprenderán a valorar mejor su situación a medida que sean más conscientes de la realidad del mundo actual más allá de las fronteras.

EmbarazoRossa

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